En Chile, más de dos mil personas esperan hoy un trasplante que les devuelva la vida. No esperan una cirugía más, sino la oportunidad de seguir viviendo. Cada nombre en esa lista representa una historia, una familia, una esperanza suspendida en el tiempo.
Por Edgardo Lazo
A veces se habla de listas de espera como si fueran cifras frías, pero detrás de cada número hay alguien que cuenta los días conectado a una máquina o dependiendo de tratamientos que sólo postergan lo inevitable. Para muchos, el trasplante es la única opción real de vida.
Nuestro país ha avanzado en leyes y conciencia, pero aún hay mucho por hacer. Las negativas familiares siguen siendo altas, y la conversación sobre donar órganos rara vez ocurre en casa. Es ahí donde #SoyDonanteYTú quiere marcar la diferencia: promoviendo el diálogo, la empatía y la convicción de que donar es dar vida.
Cada donante puede salvar hasta siete vidas. Y cada vida salvada nos recuerda que el tiempo —ese que se escapa entre exámenes, esperas y diálisis— no puede seguir siendo el enemigo.
Donar no es un acto médico: es un acto profundamente humano. Y Chile necesita más humanidad que nunca.
