NUEVO ESTUDIO BUSCA MEJORAR LA SALUD DEL SUELO AGRÍCOLA CON PRÁCTICAS AGROECOLÓGICAS SOSTENIBLES 

Medio Ambiente Nacional

Un proyecto de investigación en la zona central de Chile busca demostrar cómo técnicas agroecológicas pueden fortalecer la fertilidad del suelo y los servicios ecosistémicos, sin sacrificar productividad.

En respuesta a los desafíos que enfrenta la agricultura chilena, como la degradación del suelo y la crisis hídrica, un nuevo proyecto científico está explorando el impacto de prácticas agroecológicas en la gestión de huertos frutales en la zona central del país.

La investigación tiene como meta generar datos concretos que permitan avanzar hacia un modelo agrícola más sostenible y resiliente, sin dejar de lado la eficiencia productiva.

El estudio, financiado por un fondo público para el desarrollo científico, está centrado en evaluar cómo técnicas como el uso de cubiertas vegetales, aplicación de compost, mulch, reducción de labranza y la conservación de áreas naturales influyen en la salud del suelo y en los servicios ecosistémicos que este ofrece.

Recuperar el suelo sin perder productividad

Una de las hipótesis centrales del proyecto es que es posible mejorar la estructura y fertilidad del suelo, aumentar su capacidad de retención hídrica y promover una mayor actividad microbiana mediante estrategias de manejo menos dependientes de insumos químicos. Estos beneficios, a su vez, ayudarían a mantener o incluso mejorar los niveles de productividad agrícola, mientras se protegen los recursos naturales a largo plazo.

Para comprobarlo, el equipo de investigación recolectará muestras en terreno en huertos de producción convencional y aplicará encuestas a agricultores para entender el nivel de conocimiento que existe sobre agroecología y servicios ecosistémicos.

Uno de los obstáculos identificados en la implementación de estas prácticas es la escasez de información técnica clara y accesible, lo que dificulta la toma de decisiones por parte de los productores. Muchos agricultores, según los investigadores, necesitan evidencia concreta y local antes de adoptar nuevos sistemas de manejo.

Por eso, este estudio también se centrará en medir indicadores clave como el contenido de carbono orgánico, la estabilidad de agregados del suelo y la actividad enzimática, datos fundamentales para evaluar su salud y diseñar modelos de manejo replicables en otras regiones del país, como Ñuble y San Carlos.

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