La minería continúa consolidándose como uno de los principales motores económicos de Chile, con un peso proyectado de más del 10% del PIB y exportaciones estimadas en torno a los US$ 60.000 millones durante este año
Los cambios estructurales que está atravesando la minería chilena, desde la incorporación de tecnologías avanzadas hasta el cumplimiento de exigencias medioambientales cada vez más estrictas, están generando una nueva tipología de riesgos que requieren coberturas más específicas y adaptativas.
La solidez económica que se proyecta en el rubro se enfrenta a una creciente complejidad operativa derivada de su transformación digital y el compromiso con la sostenibilidad y otras áreas de negocios vinculadas al desarrollo estratégico de otras industrias, como el reciente caso de la minera SQM y su separación entre litio y yodo y nutrición vegetal.
Con la automatización y los compromisos económicos, sociales y ambientales en alza, la industria minera abre un nuevo frente de riesgos que exige respuestas especializadas.
Digitalización y sostenibilidad: un nuevo mapa de riesgos para la industria minera
Hoy uno de los focos críticos está en la creciente antigüedad de las faenas y equipos. Con menos proyectos nuevos entrando en operación y una infraestructura cada vez más envejecida, se vuelve indispensable asignar recursos adecuados al mantenimiento preventivo.
Este panorama se ve agravado por la transformación digital que vive el sector. Las operaciones automatizadas y conectadas a sistemas centralizados elevan considerablemente la exposición a ciberataques, los cuales no solo podrían paralizar una planta minera entera, sino que incluso provocar daños físicos a la infraestructura, riesgos que muchas veces no están contemplados o actualizados en, por ejemplo, las aseguradoras.
Por otro lado, el compromiso con la sostenibilidad y la presión regulatoria están impulsando nuevos paradigmas ambientales. La transición hacia prácticas más responsables y la necesidad de cumplir con marcos legales más rigurosos han elevado el estándar de las operaciones y de la responsabilidad ambiental, obligando a las empresas a rediseñar sus trabajos para responder a estos nuevos parámetros.
Así, mientras la minería chilena continúa siendo un pilar fundamental para la economía nacional, el sector también busca aliados estratégicos para que esa fortaleza no se vea socavada por los riesgos emergentes que trae consigo la innovación.
