La Carta de Naciones Unidas resguarda la igualdad soberana de los Estados y promueve el respeto de los DDHH y del derecho internacional. En ese contexto, y con independencia a la deslegitimidad democrática del régimen de Maduro, los ataques de Washington a Caracas evidencian una grave transgresión al derecho internacional, ya que estos sólo se podrían haber legitimado a través de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas o por la aplicación de la legítima defensa, lo que no ocurrió.
Por: Pedro Díaz Polanco, Analista Político Internacional, Universidad Austral de Chile
Ahora, esto es una reflexión hecha desde la teoría del derecho internacional, la que queda corta si no se conjuga con la teoría realista de las relaciones internacionales, la que reconoce que los Estados son unidades egoístas y que velan por sus respectivos intereses y la maximización del poder.
Pues bien, en ese sentido, no queda duda alguna que Estados Unidos se mueve en lógicas realistas.
EE.UU., teniendo la capacidad de implementar acciones unilaterales, siempre busca legitimarlas, ya que sabe que su desprecio al derecho internacional no puede ser un ejemplo a imitar por el sistema internacional debido al caos que esto provocaría.
En ese sentido, el ataque a la soberanía de Venezuela la justificó en función de su propio ordenamiento jurídico. Lo anterior, en virtud que consagró a Maduro como un Narcoterrorista, por lo que él se configuró como una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU., lo que ameritaría su persecución, captura y secuestro.
Obviamente, y con esta justificación, se evidencia el clásico desprecio de Washington al derecho internacional y se genera un peligroso precedente para otras potencias; quienes podrían instrumentalizar su derecho interno a fin de justificar transgresiones a las soberanías de otros Estados.
